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OPINIÓN | Conversando con Carolina Herrera


Nota del editor: Mari Rodríguez Ichaso ha sido colaboradora de la revista Vanidades durante varias décadas. Es especialista en moda, viajes, gastronomía, arte, arquitectura y entretenimiento, productora de cine y columnista de estilo de CNN en Español. Las opiniones expresadas en esta columna son exclusivamente suyas. Lee más artículos de opinión en cnne.com/opinion

(CNN Español) — No todos los días tenemos el privilegio de conversar largo y tendido –y en total relax e informalidad– con un icono. Y cuando ese icono es una mujer amiga de toda la vida y a la que me une mucho cariño, como la gran diseñadora Carolina Herrera– ¡pues es un maravilloso privilegio!

¡Y les comento que hace unos días la pasé feliz almorzando en casa de Carolina Herrera! Más de dos años sin reunirnos a conversar, como lo hacíamos siempre varias veces al año –la pandemia ha cambiado todas nuestras vidas–y finalmente pudimos hacerlo. ¡Perfecto!

Muchos saben que Carolina y yo somos amigas desde los años 70. Antes de ser diseñadora –cuando nos conocimos en Nueva York en una fiesta a su amiga la princesa Margarita de Inglaterra. Y por eso les comento que ES muy lindo conservar no solo la buena amistad, sino el genuino cariño mutuo.

En aquellos años yo era una muy joven, soltera y curiosa periodista, que comenzaba su carrera en Nueva York. Y ella una “socialité” venezolana, ya conocida internacionalmente, casada, madre de 4 niñas e integrante de la prestigiosa “Lista de las Mujeres Mejor Vestidas” (“Best Dressed List”). Y verla con su famoso peinado recogido en la nuca (lo llamaron su look ‘Evita Perón’ y vestida de tul negro –era una impresionante imagen del más puro chic.

Nos caímos bien desde que conversamos y así nació nuestra larga y linda amistad. Y cuando Carolina debutó como diseñadora y se radicó en Nueva York –ella misma ha dicho muchas veces en público que mi trabajo y mis muchos artículos y entrevistas en Vanidades, fueron la razón de que la “conociera todo el mundo en México y toda América Latina”. ¡Gracias de nuevo, Carolina!

Y el resto es historia ¡y un negocio y una carrera maravillosos! Carrera que terminó cuando dejó su firma y el mundo del diseño al cumplir los 80 años (aunque luce décadas menos) para dedicarse a su familia y vida privada. Sin embargo “su” imagen elegante, pulida, chic y con gran estilo –sigue siendo “la” imagen de la marca que fundó y que ahora diseña el norteamericano Wes Gordon– quien ella escogió para sucederle y está muy contenta con su trabajo.

Y su ropa (y sus famosos vestidos de novia) los han usado –y siguen usándolos– infinidad de mujeres famosas como la reina Letizia de España, y Jacqueline Kennedy Onassis (a quien vistió por muchos años), la modelo Karlie Kloss, Olivia Palermo, Katy Perry, Zendaya, Jennifer López, Reese Witherspoon y muchas más.

En persona me encantó comprobar que Carolina luce regia y muy juvenil, y el pelo blanco –que originalmente no me gustaba y así lo comentamos– le queda muy bien. Y que conserva intacto su sentido del humor y visión moderna de la vida. Vida que incluye “tener una gran curiosidad por todo, estar al día, leer periódicos, ver series turcas en TV (risas mutuas), conversar con mis hijas, con mis nietos y disfrutar las cosas lindas y buenas que me rodea, siendo positiva siempre que sea posible”.

Además de mis muchas entrevistas para Vanidades y Bazaar en Español, mi debut con mi primera entrevista para TV (para TV Mujer en Univisión) fue con ella –y ayer recordamos infinidad de anécdotas divertidas, de cuando nos conocimos– y de muchos personajes famosos de aquellos locos años 70 (los de Studio 54) y los ultra glamorosos de los 80 y 90. Dice Carolina que la moda extravagante de hoy en día “no me gusta nada”. Detesta los jeans rotos, el uso de malas telas, de estilos “realmente feos”, de esos “ugly shoes” que se ven –y le molesta (estoy muy de acuerdo) que se use la marca de diseñadores fallecidos para contratar nuevos creadores que crean colecciones “horribles y que nada tienen que ver con el estilo original de diseñador que la creó”.

Conversando pasamos largo esto. Y el almuerzo fue una delicia, servido a la rusa y “light” pero riquísimo y muy elegante– y como su “townhouse” tiene 4 pisos (y Carolina mandó a quitar el elevador!)– el subir y bajar las escaleras, es sin duda uno de sus secretos de belleza y ”wellness” a los 84 años. ¡Ella y Reinaldo tienen 4 hijas, 12 nietos y 7 bisnietos! ¡Y son una familia muy unida y bien llevada!

Vamos a reunirnos más a menudo de ahora en adelante. Quedamos en eso… Carolina no tiene ya absolutamente nada que ver con el diseño de su marca – aunque está muy contenta con la labor que ha hecho Wes Gordon–. “Yo no opino, no sugiero nada –y me entero de todo cuando estoy sentada en los desfiles. Solo así puedo ‘retirarme’ sin tratar de influenciar para nada su carrera– y estoy contenta de que lo está haciendo muy bien”.



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